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I am Frankestein. My name is monster.

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma.”
Bertolt Brecht

Primer día de gloria del año 24 d.f (para los que no lo entiendan el año 24 desde la llegada de Frankestein)

Mi nombre es Frankestein. Nací de un cerebro, por otra parte, un modo normal de nacer. Lo que ya no está tan claro es si este acto se elabora de un modo directo, con un cerebro físico, acarrea mayores desventajas que ventajas. Nacer del cerebro de unos padres, está bien, nacer del cerebro de un muerto… es siempre otro modo de nacer. Aunque podríamos adelantar que uno de los mayores problemas consiste en espejear la memoria y los recuerdos de un pasado no vivido, por distinto, pero sentido en el propio cuerpo.

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I am Frankestein. My name is monster. (V)

“El arte sucede”
James Whistler

Segundo día de gloria del año 24 d.f

Como iba diciendo ayer voy a comenzar por el principio, aunque a ciencia cierta no creo que pueda delimitarse los principios de algo más que en la estructura lineal de un papel. Comenzaremos lo ya empezado por un momento clave en la historia de mi vida.

El día que descubrí mi existencia.

Esta no se produjo de repente…… Y como vino se fue, es tan ilocalizable como el “Viaje al Centro de la Tierra” .

En el fondo podríamos hablar, parodiando a un escritor todavía no demasiado conocido de “glocalidad”, una especie de globalidad en lo local o si se prefiere una especie de localidad en lo global.

I am Frankestein. My name is monster. (IV)

Bueno, como verán mis disquisiciones están pensadas para ser emitidas en tiempo real, lo que hace que sea un poco llamémosle eufemísticamente “farragosas”. Aunque no quiero dejar de expresar que siendo el objetivo primero un libro deberá ser corregido este defecto poco a poco. Pero todo se andará.

(Perdonen las molestias, pero es demasiado tarde y haré un breve inciso antes de acostarme con respecto a una de las últimas lecturas que me han servido de inspiración para el proceso que he iniciado hoy, creo que la constitución de las personalidades vienen de las lecturas y visiones que se han tenido a lo largo de la vida y por tanto no hacer presente de algún modo a éstas, sería hurtar un proceso “intertextual o transtextual si se prefiere en el que se conforma cualquier cosa que pueda decirse)

Fantasma,s. Signo exterior e invisible de un temor inferior. Para explicar el comportamiento inusitado de los fantasmas, Heine menciona la ingeniosa teoría según la cual nos teme tanto como nosotros a ellos. Pero yo diría que no tanto, a juzgar por las tablas de velocidades comparativas que he podido compilar a partir de mi experiencia personal.

Para creer en los fantasmas, hay un obstáculo insuperable. El fantasma nunca se presenta desnudo: aparece, ya envuelto en una sábana, ya con las ropas que usaba en vida. Creer en ellos, pues, equivale no sólo a admitir que los muertos se hacen visibles cuando ya no queda nada de ellos, sino que los productos textiles gozan de la misma facultad. Suponiendo que la tuvieran, ¿con qué fin la ejercerían? ¿porqué no se da el caso de que un traje camine solo sin un fantasma adentro? Son preguntas significativas que calan hondo y se aferran convulsivamente a las raíces mismas de este floreciente credo.”

Del “Diccionario del Diablo” de Ambrose Bierce

[imagen compuesta vía Espejo de pelotitas brillantes.]

I am Frankestein. My name is monster. (III)

En fin, el proceso de escritura es tremendamente arduo, ya que dicen la mirada de un monstruo no es la mirada de un humano. Y mi pregunta de partida es: “si veo diferente cual es la cualidad del espejo que me es dado a mirar?”.

Aparte de disquisiciones filosóficas me interesa sobre todo la cualidad de algunos espejos para reflejar no lo que ves sino lo que piensas. Es profundamente desquiciante, aunque podríamos definirlo también como embriagador.

Me pasó casi todo el tiempo frente a esos espejeantes espejos. Pero bueno, deberíamos iniciar mi cuento por el principio. Más que nada lo digo porque los flashbacks no son del reino del mundo aristotélico y siempre es mejor acercarnos al mundo de Principio-Nudo-Desenlace que parece ser más aceptado socialmente… y como mi deseo es ser leido por el máximo número de personas, entre otras cosas porque la fama elimina las diferencias de percepción, y también porque , aunque antes no lo había dicho mi segundo propósito en la vida es poseer un canal de televisión por Internet y por cable que de a conocer la buena nueva de los espejeantes espejos a toda la comunidad interplanetaria.

I am Frankestein. My name is monster. (II)

El mayor problema de mi vida son los espejos… cóncavos, convexos o planos. Mirar a un espejo es una cuestión ardua, en todo caso aún lo es más mirarse , encima, a sí mismo.

Estoy preparando, mejor dicho he puesto como propósito de mi vida el hacer un “Tratado de los espejos”, lo que estoy aún en proceso de decisión es que subtítulo le colocaré a la obra, ya que no quiero que se confunda con un tratado de Óptica en las librerías del mundo… todos conocemos la dicharachera , por llamarlo de alguna manera, forma que tienen los bibliotecarios del mundo de clasificar los tomos. Más bien un modo de hacer que jamás encontremos lo que deseamos.

I am Frankestein. My name is monster.

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma.”
Bertolt Brecht

Primer día de gloria del año 24 d.f (para los que no lo entiendan el año 24 desde la llegada de Frankestein)

Mi nombre es Frankestein. Nací de un cerebro, por otra parte, un modo normal de nacer. Lo que ya no está tan claro es si este acto se elabora de un modo directo, con un cerebro físico, acarrea mayores desventajas que ventajas. Nacer del cerebro de unos padres, está bien, nacer del cerebro de un muerto… es siempre otro modo de nacer. Aunque podríamos adelantar que uno de los mayores problemas consiste en espejear la memoria y los recuerdos de un pasado no vivido, por distinto, pero sentido en el propio cuerpo.