Premios, Arrabal y Aprender a priorizar. El Adarve

Hoy traemos de nuestro alter ego e-academia, el siguiente posteito:Premios, Arrabal y Aprender a priorizar. El Adarve

Fernando Arrabal

“Quiero agradecer mi premio a la señora que me ha atendido en los lavabos, a las azafatas, los acomodadores, el cajero que corta la entrada… y a mi mano derecha” (Fernando Arrabal al entregarle un premio Max en 2007)

Últimamente andamos de premios. Yo no soy mucho de esos caminos. Son caminos desde mi punto de vista equivocados, hay miles de blogs educativos, que poquito a poco estamos intentando apuntar en este espacio. Y todos merecen formar parte de esas especies de racimos interconectados que es internet. El trabajo es visibilizar, a profes, a estudiantes, a personal de todo tipo que trabaja por dejar su palabra y su pensamiento en la red. Priorizar unos frente a otros es romper la horizontalidad real de nuestras lecturas. Es jerarquizar, pero cada uno es cada quien y anda siempre con lo puesto.

El ejemplo que os traigo hoy ya lo había leído hace mucho tiempo, pero me ha encantado encontrármelo en este excelente blog, que os dejo para que meditéis un poquito. El blog es El Adarve El blog de Miguel Ángel Santos Guerra. Y como siempre , un ejemplo de sus decires que traemos hoy es el post titulado:Aprender a priorizar

la_vida.jpg

En un Seminario de Técnicas Administrativas de Tiempo, el ponente se puso de pie en frente del grupo y dijo:
– Bien, tiempo para una pequeña prueba.
Colocó en la mesa frente a él una jarra grande de boca ancha y una docena de piedras. Despacio y cuidadosamente colocó las piedras dentro de la jarra, de una en una, hasta que no cupo ninguna más. Entonces preguntó:
– ¿Está llena la jarra?
El grupo contestó afirmativamente. Con una sonrisa en la cara, sacó de debajo de la mesa un saquito de gravilla y comenzó a verterla sobre las piedras, a medida que agitaba la jarra para que la grava fuese ocupando los huecos libres ente las piedras. Cuando ya no pudo poner más grava en la jarra, volvió a preguntar?
– ¿Está llena la jarra?
A esas alturas el grupo respondió:
– Probablemente, no.

El ponente respondió con una sonrisa afirmativa. De debajo de la mesa volvió a sacar otro saquito, esta vez de arena, y comenzó a echarla sobre las piedras y la grava, rellenando fácilmente todos los espacios. De nuevo realizó la misma pregunta, a la que el grupo contestó con toda seguridad:
– No.
Entonces cogió una jarra de agua y vertió el líquido sobre la jarra con piedras, grava y arena, hasta que el agua alcanzó el borde. En ese momento miró al grupo y dijo:
– Bien, ¿qué sacamos en claro de todo esto? (leer más…)

Fuente:[El Adarve] [imagen vía 2 animas]

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